Gulán (la mujer kurda) y yo

 

Gulán a los 18 años se convierte en revolucionaria, mientras que yo me preparo para ser universitaria.

Ella dispone su indumentaria militar, mientras que yo me visto formal.

Gulán se reviste con el traje de guerra, mientras que yo me atavío como una chica normal.

Gulán se despide de todos sus familiares con dos besos en las mejillas y un abrazo prolongado acompañado de vehementes lágrimas, al reparar que, tal vez, podría ser éste el último.

Al mismo tiempo, yo, en distinta parte del mundo, consumida por las prisas, me hallo atravesando la puerta de casa sin habiéndome separado de mi familia, pues,  sé con certidumbre que los volveré a ver al caer el día.

Gulán procede a montarse en un camión de guerra, entre tanto, yo, me incorporo cómodamente sobre el asiento del  autobús que me aproximará a mi destino.

Gulán ha finalizado su trayecto, ha arribado al campo de entrenamiento.

Yo también he concluido mi viaje, he llegado a la Universidad.

Gulán inicia sus clases de la siguiente forma : se le hace entrega de su nuevo rifle de francotirador calibre 50, se le enseña cómo manejarlo y se le instruye acerca de los demás instrumentos que deberá aprender a hacer uso con posterioridad.

Yo, irrumpo en un colosal edificio y me dirijo al aula número 412 , tomo asiento y durante una hora me dispongo a escuchar un estimulante discurso de bienvenida dirigido a los nuevos y ”frescos” estudiantes.

Gulán permanecerá lapso de un mes ejercitándose y amaestrando su cuerpo para la guerra.

Yo, me encontraré estudiando para mis primeros parciales.

Gulán está situada en un terreno contiguo al enemigo, separada por tan solo 3 kilómetros de distancia.

Gulán adquirirá disciplina e instrucción.

Yo, adquiriré tan solo conocimiento.

Gulán es consciente que el combate puede darse en cualquier momento y hay que saber cómo reaccionar ante éste.

Gulán es procedente de una ciudad siria cuyo nombre es Serekaniye y cuya mayoría es kurda.

Serekaniye es la última gran ciudad colindante con el Estado Islámico o también conocido ISIS.

La única fuerza que protege esta ciudad del grupo terrorista son las Unidades Kurdas de Protección Popular. (YPJ)

Gulán se unió a las filas de este ejército por amor, amor a la patria.

Gulán no quiere seguir viviendo en una sociedad controlada por hombres, donde las mujeres son consideradas y tratadas como esclavas.

”El Estado Islámico nos ataca, se llevan a nuestros niños, les cortan las cabezas. Secuestran a nuestras hijas y las deshonran” – relata el padre de Gulán.

Gulán es segura de sí misma, es fuerte y luchadora, dispuesta para el combate.

Tiene la esperanza de construir una nueva sociedad. Una sociedad libre.

Los miliciantes del Estado Islámico creen que si mueren a manos de una mujer arderán en el infierno.

Sabiendo esto, los kurdos, han constituido este batallón femenino para martirizarlos y hacerlos retroceder.

De esta forma,  Gulán batalla en dos frente : en la guerra y en la sociedad.

En este momento, yo veo mi futuro incierto y con poca claridad.

España se encuentra asolada por una devastadora crisis y , por ello, nadie me puede asegurar que al obtener mi título, obtenga inmediatamente un trabajo.

Me pregunto a Gulán…

¿que le deparará el destino?

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4 comentarios en “Gulán (la mujer kurda) y yo

  1. Una gran idea ese paralelismo, donde la clave está en los contrastes. Hacen falta historias como esta para humanizar lo que solo son estadísticas y análisis en los informativos.
    Me ha encantado, y tiene mucho que ver con nuestro proyecto solidario.

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    1. Es un orgullo recibir palabras así de personas cuyos escritos me agradan e inspiran tanto!
      Lo cierto es que, redacté esta historia a medida que visionaba perpleja un documental sobre cómo las chicas de mi edad, en el Medio Oriente, se disponen valientemente a morir en el campo de guerra, si como efecto posterior, ello supone alcanzar algún día la LIBERTAD.
      Me quedé desconcertada al empezar a comparar sus vidas con la mía. Sus condiciones con la mía. Sus aspiraciones con las mías.
      Y la verdad, fue como despertar a la realidad, una realidad que evadimos constantemente apagando los telenoticieros y continuando con nuestras actividades cotidianas.
      Me sentí inútil y estimé mi vida como nada.
      Me sentí indignada de vivir en una sociedad que rehúsa poner atención a otras realidades más allá de su horizonte y están absortos solamente en su propia existencia.
      AGHHH!

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      1. Muchas gracias por esas palabras que no merezco. Y mucho ánimo, sigue adelante en tu camino, tanto el de las palabras como el de la propia vida. A veces las historias nacen, como esta, de la reacción ante una situación, otras surgen de la imaginación o de una emoción. Pero es la mano que escribe quien las convierte en verdaderas Historias, y

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