quiero abandonar la carrera

No quiero salir de la cama por las mañanas sino dormir hasta muy tarde, por ende, apago todas mis alarmas, cierro mis ojos y continúo durmiendo. Pero a partir de este momento, aquello que constituía un sueño muy plácido se torna en un sueño desagradable los minutos postreros. Sé que he de abrir mis ojos y hacer un esfuerzo por salir de entre las suaves y cálidas sábanas pero nada desde lo más recóndito de mí me obsequia con motivos para hacerlo.

Joder, el sol resplandece con intensidad todos los días pero es como si sus rayos a mí no me llegaran. Siento que puedo ver su fulgor y brillantez más no ser alcanzada por ellos. Explicado de otro modo, es como tener tu chocolate favorito entre manos, sentir su aroma y tacto pero no poder llevártelo a la boca porque sientes como si una ajena fuerza impidiera la movilidad de tus manos. Es como saber dónde podrías encontrar la felicidad pero reconocer que has  accedido por el camino errado.

Así me siento. Sí, puedo experimentar sentimientos preciosos como el amor, la amistad verdadera o la dicha de tener salud, sin embargo, a pesar de todo ello, la sensación que tengo es como la de estar viviendo continuamente bajo un pálido cielo sin color.

Estoy extraviada y hasta que no cree un camino para encontrarme con esa parte perdida de mí, nunca podré apuntar hacia la plenitud y felicidad verdadera. Me siento como una niña separada de su hermana gemela al nacer. Con el propósito de localizarla y una vez hecho esto, proceder a recuperar el tiempo perdido.

Oh, tiempo…Claro está que no podría ausentarse de mis escritos. Siempre, de algún u otro modo se halla en cada verso que escribo. Y , es que, a medida que transita por las sendas de mi vida, se va llevando algo consigo que, por desgracia, sé que no podré volver a recuperar. Como por ejemplo, los años. Estas dulces épocas de la juventud en las que, ahora mismo, me hallo desorientada por no saber qué quiero, ni a qué dedicarme.

Estoy en un momento en el que el sistema educativo me repugna, estudiando una carrera por la cual el entusiasmo e ilusión fueron apagándose al paso de los años y luchando, día a día, por no perder la alegría y júbilo que me caracterizan.

Estoy en la facultad de ciencias jurídicas donde siento que no hay lugar para mí pero, desde el principio me empeñé que lo hubiera. Después de pasar un lapso de tiempo aquí me estoy concienciando y aceptando la idea de que no pertenezco a este ‘’aquí’’. Y lo sé muy bien. Porque no lo siento casa, no lo siento hogar. Más bien, aquí, me siento limitada. No puedo hacer uso de mi talento o creatividad, ni siquiera puedo aportar de mi esencia porque a nadie le importa. Lo único importante es memorizar un extenso contenido al pie de la letra y procurar su redacción exacta el día del examen. Esa es la única forma de obtener una gratificante calificación de la cual hacer a tus padres sentirse orgullosos.

No quiero eso, al menos, no para mí. No quiero ser víctima de un crimen llamado sistema educativo donde los profesores son incapaces de dar una clase sin leer las diapositivas o , más triste aún, se muestran incapacitados a la hora de transmitir o hacer llegar al alumnado la pasión o cariño que deberían sentir por su materia. Lo cual, ligado a lo primero, conlleva a que me sienta más frustrada y decepcionada. Deprimida. Sin ganas ni emoción. Sino solo con el deseo de renunciar. Abandonar. Escoger otro rumbo y emprender, de nuevo, la travesía. Esta vez, una diferente, distinta a la de ahora. Y si todavía no percibo dónde pueda hallarse, iniciar su creación. Construir mi propio sendero y avanzar por él.

Estoy abatida, desmoralizada y confundida porque el tiempo no parece detenerse ni para tomar conmigo un té, pero, no pasa nada. Aún con las circunstancias en contra, da igual, porque con la piedra ya he tropezado, ahora, solo me falta hallar el camino. Con el cual, ineludiblemente, me toparé pronto. Muy pronto. Y entonces lo sabré, porque sentiré que me lleva a casa, a un lugar en el cual descansar y poder tomar asiento, respirar y decir : ‘’ Ya estoy aquí’’ He hallado descanso para mi alma y reboza la felicidad en mi cuerpo. Mis ojos brillan y mis piernas tiemblan ante la emoción de saber que lo logré.  

 

 

Anuncios

Un comentario sobre “quiero abandonar la carrera

Agrega el tuyo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Sitio web ofrecido por WordPress.com.

Subir ↑

Entre brétemas

Déjate de resumes y entremos en detalles

Mi baúl de incongruencias

Sin esperar nada a cambio, trato de rasgar la franja entre mi yo y la palabra.

Alejandro Huerta

blog de un nihilista

JOSE LARA FUENTES

UN ESPACIO LIBRE A LA INVENTIVA

Saliendo del Papel.

He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.

Cuestión de #talento

El blog de @alexdurana

HEY,BLAIR!

Music and lifestyle

MY-Alborada

Frases y fotografías poéticas para todos los amantes del amor

Mi célula revolucionaria

Basado en la premisa de que cada corazón es una célula revolucionaria

Aula de Filosofía de Eugenio Sánchez Bravo

Abrir puertas a la filosofía desde la literatura, el cine, el arte, la música, la televisión, la ciencia...

bibliosol

Creaciones Ciudadanas

David Gaitan

Periodismo y Opinión

Blog de Carlos Abehsera

Otro blog de WordPress, sin pretensiones.

Naroa Martínez

Reflexiones acerca de la sociedad del siglo XXI

Joaquín Plana

Imaginen ...

A %d blogueros les gusta esto: